Agosto en Madrid

Está próximo el fin a mis vacaciones de verano, en un par de días volveré a la monotonía que marca mi vida. Durante todo el mes me he mantenido lo más alejado posible de un pc, sólo me he acercado para alimentar mi ADSL con alguna que otra descarga. Este es un buen momento, ya que todavía estoy de vacaciones para hacer un resumen de mis vacaciones, que como podréis comprobar no han sido frenéticas.

Comencé mis vacaciones haciéndome un regalo: un iPhone 3G. El balance que hago del trasto es bastante bueno, tiene algunas leves deficiencias, pero en general estoy contento.

Mis vacaciones se han caracterizado por el aburrimiento constante que he sentido, aún no lo había dicho, pero no he salido de Madrid salvo para fugaces visitas a la sierra, algo normal pues con la abuela y su reciente operación no podíamos ir muy lejos, el año que viene habrá que organizar las cosas de otra manera, una que permita que todos estemos de alguna forma contentos, que descansemos y no estemos anclados a la tediosa Madrid durante tanto tiempo. A lo que iba, para que ese hastío no me acabara de vencer, di rienda suelta a una de mis aficiones: las maquetas de Star Wars. Retomé un Speeder Bike que ya había empezado hace unos meses y un AT-AT, ambas ya forman parte de la decoración de mi casa, quise continuar con el Anakin’s Podracer que tengo en dique seco desde hace algún tiempo, pero un accidente doméstico (del que luego hablaré) ha impedido seguir.

He hecho alguna salida familiar, no todo va a ser hacer la fotosíntesis, me hubiera gustado que hubiera sido más a menudo, pero desafortunadamente, no ha podido ser así. Al menos Teresa ha ido a un par de sitios en los que aún no había estado: Faunia y el Teleférico de Madrid. Debo resaltar que lo mejor de estas vacaciones, con diferencia ha sido disfrutar de la padawan a tope, a cada segundo, dejar de pasar tiempo con ella es lo que más me va a doler de volver a la normalidad.

Es el momento de hablar del accidente doméstico que he mencionado antes, una noche preparando sushi, el cuchillo decidió que prefería cortar mi dedo que no un pepino, el resultado fue acabar en urgencias y que mi dedo luzca un par de puntos hasta dentro de diez días, adiós a mi primera semana de entrenamiento después del verano.

Ese ha sido mi verano, demasiado tranquilo, salvo por alguna incursión cinéfila y un estupendísimo concierto de Yamato, de todas maneras, me quedo con la amarga sensación de haber malgastado mi tiempo de vacaciones, de no haber aprovechado hasta el último segundo, todos los años acabo así, y parece que nunca aprendo. Ya va siendo hora, que con la edad que tengo ya me vale…

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