Hacer fotografías

No es algo de lo que hable demasiado en este blog, pero uno de los hobbies que más me apasiona en este mundo es la fotografía. Plasmar un trozo de realidad entre las cuatro esquinas de una imagen es algo que me vuelve loco, desde que heredé la Yashica Minister D de mi padre, cuando él se compro una Minolta 5000. En aquel entonces (hablamos de principios de los años 90), la fotografía digital era algo de ciencia ficción y el tener una cámara completamente manual me sirvió para entender los principios básicos de la fotografía. Por entonces tenía mi propio laboratorio de revelado en casa, trabajaba muchísimo con carretes y papeles Ilford, eran tiempos artesanales, y yo tenía tiempo, espacio, y ganas para hacer todas las perrerías del mundo. Sigo conservando esa cámara, está en el hall de mi casa, como una especie de homenaje a mi padre, ya que gracias a él heredé la pasión por la fotografía, aún recuerdo la frase lapidaria de mi padre de “¿cómo hace este niño esos contraluces?”, cuando le robaba la cámara y acababa el carrete de las vacaciones tirando las últimas 3 o 4 fotos. Tras la muerte de mi padre, pasé muchos años sin hacer fotos, incluso me deshice del laboratorio, no tenía nada que contar ni que decir, y menos con una cámara, afortunadamente, en su momento recuperé las ganas de tirar fotos, y en esas seguimos.
Digo todo esto, porque siempre que hago fotografías, sea en Japón, o en la cena de un amigo no me preocupa tanto la técnica, la exposición, el ISO, y sí el momento. Que esa foto tenga alma, una foto puede ser técnicamente perfecta, pero no comunicar absolutamente nada. Desde aquí recomiendo a todos los que les guste hacer fotos, que se olviden hasta cierto punto del obturador, el ISO, y la exposición; que le echen “memoles” a sus fotos, en cada foto que hago, dejo un poco de mi alma, para bien y para mal. Así, si estoy deprimido, contento o enfadado se nota en mis fotos.
A esto añadiré que no es necesario tener un equipo carísimo, durante muchos años (hasta que me compre una cámara réflex digital) estuve usando una Canon Ixus 300, la primera cámara digital, que Canon comercializó en España. Ahora uso la cámara réflex de Nikon más sencilla y barata del mercado, y no necesito más, para plasmar lo que siento me es suficiente. De nada sirve tener un objetivo de 6000€ si luego no sabes qué decir con él.

Fotos realizadas en Japón, Agosto 2010
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